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Gastronomía · Fermentación · Innovación

Garum botánico:
el umami que nace de la tierra

«Garum botánico» es el nombre que utilizo para una interpretación contemporánea: condimentos fermentados de origen vegetal que buscan profundidad y umami, sin pretender reproducir una categoría histórica romana.

31 de julio de 2026 · 4 min de lectura · Por

Botes de garum botánico junto a una ventana de piedra

Del garum histórico a una interpretación vegetal

El garum histórico fue una salsa de pescado. Cuando aquí hablo de «garum botánico», utilizo el término en un sentido culinario actual: parto de la idea de construir un condimento fermentado intenso, pero cambio por completo la materia prima y el proceso puede ser distinto. Trabajo con hongos, raíces, legumbres u hortalizas según el resultado que busco.

La pregunta de partida es culinaria, no histórica: ¿qué ocurre si aplicamos fermentación controlada a materias vegetales ricas en proteínas, azúcares o compuestos aromáticos? La literatura gastronómica moderna ha experimentado incluso con salsas fermentadas de legumbres, y muestra que la fermentación puede generar aminoácidos libres asociados al sabor umami.

El umami botánico

El resultado puede ser un condimento líquido de gran concentración, con notas terrosas, tostadas o vegetales según la materia prima. Lo llamo «umami botánico» porque busco precisamente esa función en el plato: aportar profundidad y persistencia con muy poca cantidad.

Comparte con mis garums de pescado la importancia de formular, fermentar, esperar y probar, pero no afirmo que sea la misma técnica. Cada materia prima exige decisiones distintas y deja una firma propia en el resultado.

Botes de garum botánico junto a una ventana de piedra

El espectro completo: desde las fermentaciones más claras hasta los umamis más concentrados y oscuros.

La paciencia como técnica

Si hay un ingrediente que no aparece en ninguna lista pero que lo sostiene todo, es el tiempo. Convertir una raíz o una seta en un condimento complejo y elegante no depende de ningún proceso sofisticado — depende de esperar lo suficiente, y de no tener prisa por acortarlo.

Lo sencillo se vuelve complejo cuando se le da tiempo de sobra.

La paciencia sí es común a ambos mundos. Lo que cambia es la técnica concreta: un fermento vegetal se diseña alrededor de su propia materia prima, no copiando de forma literal una receta de pescado.

Un hilo conductor en la mesa

En las veladas, estas gotas de esencia vegetal casi nunca se anuncian — aparecen como un hilo conductor discreto, un matiz que va y viene a lo largo del menú sin que el comensal sepa nombrarlo del todo. Es una profundidad sensorial que conecta la herencia histórica del garum con una cocina contemporánea pensada también desde la tierra, no solo desde el mar.

Para mí, esta tercera entrega cierra un círculo editorial: partir del garum histórico, entender qué hacía valioso aquel condimento y llevar esa búsqueda de profundidad a una técnica propia. La conexión está en la intención culinaria; no en presentar un fermento vegetal moderno como si fuera una receta romana.

¿Le apetece probarlo en su mesa?

Cada velada nace de una conversación, no de una carta.

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